La amigdalitis es la inflamación de las anginas o amígdalas, que son unos órganos de defensa que se encuentran en ambos lados de la garganta.

Esta inflamación suele ser de causa infecciosa, vírica o bacteriana, y se adquiere por contacto directo (saliva y objetos contaminados) o a través del aire (tos y estornudos).

La causa más frecuente de la amigdalitis son los virus, de los cuales hay centenares: adenovirus, virus gripales y para influenza, virus de Epstein-Barr (mononucleosis infecciosa), enterovirus o virus herpéticos, entre otros.

En cuanto a las bacterias la más frecuente es el estreptococo pyogenes, pero hay un gran número de bacterias que las pueden causar, incluso a veces se trata de una combinación de varios gérmenes.

Hay diversos tipos de amigdalitis. La más común es la amigdalitis aguda infecciosa, que puede ser vírica o bacteriana.

Cuando esta infección se presenta de forma repetida, se denomina amigdalitis recurrente.

También hay casos en los que la inflamación es crónica, dando lugar a un aumento considerable y permanente del tamaño de las anginas conocido como hipertrofia amigdalar, o bien al acúmulo de un material blanquecino en las amígdalas, que recibe el nombre de amigdalitis caseosa.

Tratamiento de amigdalitis con homeopatía.

Aconitum Napellus
Belladonna
Cantharis Vesicatoria
Hepar Sulfur Calcareum
Kalium Muriaticum
Lachesis Mutus
Lycopodium
Mercurius Corrosivus
Mercurius Solubilis

Gracias a la homeopatía, es posible maximizar la eficacia terapéutica de la terapia de antibióticos para aliviar más rápidamente la amigdalitis.

¿Cuándo consultar a un médico?

Un diagnóstico poco preciso debido a la automedicación puede inducir a error en el tratamiento de la afección. Por ello, la consulta al médico es recomendable para definir el origen preciso de la amigdalitis, especialmente para confirmar o descartar la presencia de estreptococos beta-hemolíticos.

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